Oh Divino Jesús que dijiste:
«Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis;
llamad y se os abrirá;
porque todo el que pide recibe,
y el que busca encuentra,
y a quien llama se le abre».
Mírame postrado a tus plantas
suplicándote me concedas una audiencia.
Tus palabras me infunden confianza,
sobre todo ahora que necesito que me hagas un favor:
(Se pide el favor)
¿A quién he de pedir, sino a Ti,
cuyo Corazón es un manantial inagotable
de todas las gracias y dones?
¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón,
que contiene todas las riquezas de la clemencia
y generosidad divinas?


